sábado, 8 de junio de 2013

Cuando los amigos fallan

Lectura: Job 42
Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. –Juan 17:20

Con amigos como esos, Job no necesitaba enemigos. Los tres hombres que debían consolarlos fallaron miserablemente en sus esfuerzos por mitigar su dolor. En vez de mostrar solidaridad terminaron haciéndole acusaciones que sólo lograron aumentar su angustia. Sin embargo, Job pudo salir triunfalmente de su cueva de dolor y confusión. Un paso significativo hacia esa victoria fue su disposición a orar por los mismos amigos que lo habían criticado y acusado. Dios honró sus oraciones, y él tuvo el deleite de ver a sus amigos recurrir a Dios para obtener perdón (Job 42:7-10). Jesús también oró por sus amigos (Juan 17:6-19), a pesar de sus frecuentes fallos. Con la agonía de la cruz cerca, Jesús oró por Pedro aunque sabía que Pedro lo iba a negar en cuestión de horas (Lucas 22:31-34). Jesús también oró por ti y por mí (Juan 17:20-26). Su obra de oración, que comenzó antes de su muerte y resurrección, continúa hasta hoy. Aunque a veces nos parecemos más a sus enemigos que a sus amigos, Jesús está en presencia del Padre intercediendo por nosotros (Romanos 8:34; Hebreos 7:25). Siguiendo el ejemplo de Cristo, hemos de orar por nuestros amigos y conocidos, incluso cuando nos hieren. ¿Hay alguien por quien puedas orar hoy?

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